Material para ferias: catálogos, merchandising y contenido digital que se llevan a casa
- Por
- Juan Navarro
- Lectura
- 11 min
- Publicado
- 13 de agosto de 2026
El material de una feria tiene una misión clara: que el visitante recuerde la conversación y sepa cómo dar el siguiente paso. Qué imprimir, qué enviar en digital y qué regalar para que nada acabe en la papelera del hotel.
Hay una imagen que se repite en todas las ferias y que siempre me ha dado un poco de pena: la papelera de la habitación del hotel la última noche, llena de catálogos, folletos y bolsas de tela que alguien recogió con buena intención y no va a llevarse en la maleta. Cada una de esas piezas costó horas de diseño, papel, tinta y transporte. Y no llegó a cumplir su función.
El material de feria se suele preparar al final, con prisa, con la lógica de «hay que llevar algo». Pero bien pensado es una de las herramientas más útiles del stand, porque es lo único que se va con el visitante cuando la conversación termina. Lo que funciona es planificarlo como parte del recorrido: qué necesita la persona en cada momento y qué formato se lo da mejor.
En esta guía repasamos las piezas habituales, cómo decidir entre papel y digital, cómo elegir merchandising que se use de verdad, y las cantidades y plazos con los que trabajamos en el estudio.
01Para qué sirve el material de una feria
Antes de decidir qué imprimir, conviene tener clara su misión. El material de feria cumple tres funciones, y cada pieza debería servir al menos a una:
- Apoyar la conversación. Ayudar al equipo a explicar el producto en el stand: una ficha, una muestra, una tableta con el catálogo.
- Recordar la visita. Que, días después, el visitante sepa quién eras y qué le contaste.
- Facilitar el siguiente paso. Que sea fácil pedir una propuesta, reservar, escribir o visitar la web.
Clave: el mejor material de feria no es el que más se reparte, sino el que lleva al visitante al siguiente paso con la marca bien presente en su memoria.
Con esa idea, cada pieza encuentra su lugar en el recorrido del visitante:
02El catálogo: imprimir menos y mejor
El catálogo impreso tiene un encanto que la pantalla no iguala: se toca, pesa, huele a papel y transmite cuidado. Pero un catálogo completo de cien páginas es incómodo de llevar, y la mayoría de visitantes recoge material de muchos stands. La solución que proponemos casi siempre es separar las funciones.
Una pieza impresa breve
Un folleto de pocas páginas, un díptico o una tarjeta grande, pensada para llevarse en la mano o en un bolsillo de la chaqueta. Formatos como A5 o DL (el de los sobres alargados) caben en cualquier bolsa. Su contenido es una síntesis: quién eres, qué ofreces en una frase, dos o tres productos o servicios destacados, una imagen potente y una forma muy clara de ir más allá, normalmente un código QR a la landing page de la feria.
El catálogo completo, en digital
Se envía por email tras la conversación, con un mensaje personal que la retome. Así el visitante recibe exactamente lo que le interesa (la línea de producto que miró, las tarifas para su país, el dossier para prensa) y tú tienes su contacto y su permiso. Un PDF bien maquetado y optimizado para pantalla, o mejor aún, una página web con el catálogo, que se puede actualizar y medir.
Cuando sí conviene el catálogo impreso
Para reuniones con clientes clave, distribuidores o compradores que lo van a usar como herramienta de trabajo, el catálogo impreso tiene todo el sentido. En ese caso conviene cuidarlo al máximo: papel con buen tacto, encuadernación que se abra bien, acabados que refuercen la marca. Si buscas papel con certificación forestal, los sellos FSC y PEFC acreditan que la madera procede de bosques gestionados de forma responsable. La impresión digital permite tiradas cortas, así que se imprime lo necesario y se repite si hace falta.
03El material digital: la parte que más rinde
Lo digital es lo que convierte una feria en una relación medible. Estas son las piezas que preparamos siempre.
Una landing page específica de la feria
Una página propia, con la estética del stand, que recibe a quien escanea un QR o escribe la dirección: un saludo («Gracias por visitarnos en…»), las novedades presentadas, el catálogo descargable, un formulario para pedir propuesta o reunión y, si procede, una oferta para quien estuvo en el stand. Se publica unas semanas antes, sirve para la campaña de invitaciones y sigue activa después. Para escribir bien sus textos, la guía de copy para landing pages tiene una estructura que funciona muy bien.
Códigos QR bien hechos
Un QR solo funciona si se escanea a la primera. Lo que funciona:
- Tamaño suficiente. Una regla práctica muy usada es que el lado del código mida al menos una décima parte de la distancia de lectura.
- Contraste alto y margen blanco. Código oscuro sobre fondo claro y una zona libre alrededor.
- Una frase que diga qué hay detrás. «Descarga el catálogo», «Reserva una demo». Un QR sin texto genera dudas.
- Dirección etiquetada. La URL lleva parámetros UTM, etiquetas que identifican en la analítica de dónde viene cada visita.
- Prueba con varios móviles antes de imprimir, con buena y mala luz.
Así queda una dirección etiquetada para el QR del folleto de una feria:
https://tudominio.es/feria?utm_source=feria-nombre&utm_medium=folleto&utm_campaign=feria-2026Si cada pieza (folleto, lona, tarjeta) lleva su propia etiqueta de utm_medium, sabrás después cuál generó más visitas.
Tarjetas de contacto digitales
Las tarjetas con chip NFC, que comparten el contacto al acercarlas al móvil, o las tarjetas digitales que se guardan en la cartera del teléfono, son cómodas y transmiten modernidad. Funcionan muy bien como complemento de la tarjeta impresa, que sigue siendo lo que muchos visitantes esperan recibir. En la guía sobre papelería corporativa hoy hablamos de cómo conviven ambos formatos.
04Merchandising que la gente usa
El merchandising (los objetos promocionales con la marca) tiene mala fama por culpa del bolígrafo que deja de escribir al segundo día. Pero bien elegido es un recuerdo que acompaña a la persona durante meses, en su mesa o en su bolso.
Criterios para elegir
- Útil en el día a día de tu público. Una buena libreta para un público de oficina, una herramienta de bolsillo para un instalador, una botella reutilizable para quien viaja mucho.
- Ligado a tu marca o tu sector. Un producto local para una marca de turismo, una semilla para una empresa agrícola, un objeto que conecte con lo que haces.
- De calidad. Un objeto que se rompe deja peor recuerdo que no regalar nada.
- Coherente con tu identidad. Colores, tipografía y aplicación del logo cuidados, con el logo en un tamaño discreto. Si la marca está bien aplicada, el objeto se usa con gusto.
- Responsable. Materiales duraderos, reciclados o reciclables, sin envoltorios superfluos. Encaja con todo lo que contamos en la guía de stands sostenibles.
Dos niveles de regalo
Funciona muy bien preparar un detalle pequeño y agradable para quien se acerca al stand (unos caramelos de la marca, una chapa, una postal ilustrada) y un regalo de más valor reservado para los contactos más interesantes, que el equipo entrega al final de una buena conversación. Así el presupuesto se concentra en quien importa, y el regalo se convierte en un gesto personal más que en un reparto.
05Muestras y producto para llevar
Para marcas de producto, la muestra es el material más potente: el visitante prueba en casa, enseña a sus compañeros y se acuerda. Para que funcione:
- Prepara kits de muestra con un packaging cuidado y una etiqueta con el contacto del comercial que atendió y una referencia.
- Resérvalas para contactos cualificados, y para el resto ofrece enviarlas a domicilio, lo que además genera un dato de contacto.
- Si son alimentos, incluye información de alérgenos y conservación.
- Ten en cuenta el peso: un visitante que viene en avión agradece que se lo envíes.
Un detalle que marca la diferencia es acompañar la muestra con una tarjeta escrita a mano por la persona que atendió, con su nombre y una línea sobre lo que hablasteis. Cuesta muy poco y convierte un producto en un recuerdo personal de la visita, que es justo lo que el material de feria intenta conseguir.
06Idiomas, públicos y material de apoyo en el stand
En ferias internacionales, el idioma es parte del cuidado. No hace falta traducir todo a todos los idiomas: lo práctico es decidir qué mercados importan de verdad en esa feria y preparar para ellos la pieza breve impresa y el catálogo digital. La landing page puede detectar el idioma o ofrecer un selector visible. Y conviene que la traducción la revise alguien nativo del sector, porque un término técnico mal traducido se nota enseguida entre profesionales.
También ayuda distinguir públicos. El material para un distribuidor (condiciones, logística, márgenes) no es el mismo que para un cliente final o para un periodista. Tener preparados dos o tres paquetes digitales distintos permite enviar a cada uno lo suyo sin improvisar.
El material que se queda en el stand
Hay piezas que no se reparten y que, sin embargo, trabajan mucho:
- Una tableta con el catálogo completo y buena búsqueda, para enseñar cualquier referencia durante la conversación.
- Fichas plastificadas o muestrarios de acabados, colores o materiales, que el visitante puede tocar.
- Un expositor ordenado para la pieza breve impresa, a mano del equipo y no en una mesa a la entrada donde se coge sin hablar.
- Tarjetas de visita del equipo en un tarjetero accesible.
Tener el material a mano del equipo, y no a libre disposición, tiene una ventaja que se nota mucho: cada folleto se entrega dentro de una conversación, con una frase personal, y deja de ser papel repartido para convertirse en un gesto.
07Cantidades, plazos y producción
El cálculo de cantidades es donde más material sobra. Lo que funciona es partir de los objetivos de la feria y no del número total de visitantes del recinto.
Para los plazos, este es el orden que seguimos en el estudio:
- Diez a doce semanas antes. Definir piezas, cantidades y presupuesto; encargar el merchandising personalizado.
- Ocho semanas antes. Redactar textos, seleccionar imágenes y preparar la landing page.
- Seis semanas antes. Diseño y maquetación de piezas impresas y catálogo digital.
- Cuatro a cinco semanas antes. Cierre de originales, pruebas de color y envío a imprenta.
- Dos semanas antes. Recepción, revisión y preparación de envíos al recinto o con el equipo.
- Durante la feria. Reposición diaria desde un almacén en el stand y control de existencias.
Este calendario encaja dentro de la planificación general que describimos en la guía del calendario de una feria.
08Todo cuenta la misma historia
El folleto, la lona, la pantalla, la tarjeta, la camiseta del equipo, la bolsa y la landing page forman parte del mismo relato. Cuando comparten tipografía, color, tono de voz e imagen, el visitante percibe una marca sólida y cuidada, y el recuerdo se refuerza con cada pieza. Cuando cada una va por su lado, se diluye.
Por eso en SIMA diseñamos el material de feria junto con el stand, como un único sistema, a partir de la identidad de marca de cada cliente. Si estás preparando una feria y quieres que cada pieza que se lleva el visitante tenga sentido, escríbenos y lo pensamos contigo.

Juan Navarro
Fundador y director creativo de SIMA, en Estepona. Más de 25 años dando forma a marcas, webs y espacios.
Preguntas
al margen.
Las dudas que suelen aparecer después de leer esta guía.
Hacer una preguntaMenos de los que se suele pensar. Si el catálogo completo se envía en digital después de la conversación, en papel basta una tirada para clientes clave y reuniones, y un folleto breve para el resto. Como orientación, calcula a partir de los contactos cualificados que esperas, no de los visitantes totales, y deja un pequeño margen. La impresión digital permite tiradas cortas y reimprimir si hace falta.
Depende de la distancia de lectura. Una referencia práctica muy extendida es que el lado del código mida al menos una décima parte de la distancia desde la que se va a escanear: unos 2 o 3 cm en un folleto que se lee en la mano y bastante más en una lona. Conviene además buen contraste, un margen blanco alrededor y probarlo con varios móviles antes de imprimir.
El que la persona va a usar en su día a día y tiene relación con tu marca o tu sector: una libreta de calidad, una botella reutilizable, una herramienta pequeña ligada a tu producto, un producto gastronómico local. Funciona mejor tener dos niveles: un detalle pequeño para quien se acerca y un regalo de más valor para los contactos más interesantes.
Para el material impreso, en nuestros proyectos cerramos originales entre cuatro y seis semanas antes de la feria, con tiempo para pruebas de color. El merchandising personalizado puede necesitar bastante más, sobre todo si se fabrica fuera, así que conviene encargarlo dos o tres meses antes.
Lo que mejor funciona suele ser una combinación: una pieza impresa breve y bien hecha, que se lleva en la mano y recuerda la visita, y el contenido completo en digital, enviado por email tras la conversación. Así el visitante no carga peso, recibe exactamente lo que le interesa y tú obtienes su contacto con contexto.