Cómo hacer bien una web en varios idiomas
- Por
- Juan Navarro
- Lectura
- 10 min
- Publicado
- 9 de octubre de 2026
Traducción, adaptación, URLs, hreflang, selector de idioma y diseño que aguanta textos más largos: lo que hace que una web multidioma funcione igual de bien en cada lengua.

Si tienes un negocio en Marbella, Estepona o Málaga, es muy probable que una parte de tus clientes no hable español como primera lengua. Ingleses que viven aquí todo el año, suecos y noruegos que pasan el invierno, alemanes, holandeses, belgas, compradores de vivienda que todavía están en su país mirando opciones. Para muchos de ellos, la primera conversación con tu negocio será tu web, y la tendrán en su idioma o no la tendrán.
Por eso en la costa la pregunta casi nunca es si hacer la web en varios idiomas, sino cómo hacerlo bien. En SIMA tenemos la nuestra en español y en inglés, y buena parte de lo que cuento aquí lo hemos aplicado primero en casa.
01Traducir no es lo mismo que comunicar
La forma más rápida de tener una web en inglés es pasar los textos por un traductor automático y publicar. Las herramientas actuales traducen bastante bien frases sueltas, y para un texto informativo largo pueden ser un buen punto de partida. El problema aparece en las páginas que tienen que convencer. Un titular con gracia en español puede quedar plano o raro en inglés; una expresión de tu sector puede tener otro nombre allí; y el tratamiento (tú, usted, el registro más o menos formal) cambia de una lengua a otra de formas que una máquina no siempre adivina.
Un lector nativo nota enseguida cuando un texto está traducido. No siempre sabe decir por qué, pero lo nota, y esa sensación de «esto no está escrito para mí» resta confianza justo cuando más la necesitas. Para un negocio que vende servicios de cierto valor, una inmobiliaria, una clínica o un restaurante con ambición, merece la pena que las páginas principales las revise o las escriba alguien nativo o un traductor profesional.
Adaptar, no solo traducir
En el oficio se habla de transcreación para referirse a algo que va un paso más allá de la traducción: reescribir el mensaje para que produzca el mismo efecto en otra cultura, aunque las palabras cambien. Un juego de palabras que funciona en español casi nunca sobrevive literal al inglés; hay que buscar otro que funcione allí o renunciar a él con elegancia.
Y no se trata solo del texto. Al adaptar una web pensamos también en lo que necesita saber ese cliente y quizá no necesita el local. Alguien que compra desde Estocolmo puede querer saber si atiendes en su idioma, si puedes hacer videollamadas o cómo funciona el proceso a distancia. Un británico residente no necesita que le expliques dónde está Estepona, pero sí agradecerá un teléfono con prefijo internacional y un horario claro. Pequeños detalles que hacen que esa versión se sienta pensada para él.
02Una URL para cada idioma
Desde el punto de vista técnico, la decisión más importante es que cada idioma tenga sus propias direcciones. Hay webs que cambian el idioma «por dentro», con el mismo enlace para todas las versiones, y eso tiene dos inconvenientes: Google solo ve una de ellas, y si compartes un enlace con un cliente alemán, puede que lo abra en español.
Lo más habitual y sencillo de mantener es una carpeta por idioma: `tuweb.com/` para el español y `tuweb.com/en/` para el inglés, `tuweb.com/de/` para el alemán, y así sucesivamente. Es lo que usamos en nuestra propia web. Hay otras opciones, como subdominios o un dominio distinto por país, que tienen sentido en casos concretos, pero para la mayoría de negocios de la costa la carpeta es la elección más práctica.
Un detalle que se olvida a menudo: traducir también las direcciones. Una página de servicios en inglés queda mejor como `/en/web-design` que como `/en/diseno-web`. Se lee mejor, se comparte mejor y le da a Google una pista más de qué trata la página.
03Hreflang, explicado sin tecnicismos
Cuando tienes la misma página en varios idiomas, Google necesita saber que son versiones de lo mismo y no páginas duplicadas que compiten entre sí. Para eso existe el hreflang: una etiqueta en el código de cada página que dice algo así como «esta página también existe en inglés aquí y en alemán aquí».
Con eso bien configurado, cuando alguien busca en inglés, Google tiene la información para enseñarle la versión inglesa. Hay tres cosas que conviene saber aunque no vayas a tocar el código:
- Las etiquetas tienen que ser recíprocas. Si la página en español apunta a la inglesa, la inglesa tiene que apuntar de vuelta a la española. Si una de las dos falla, Google puede ignorarlas.
- Se puede indicar solo el idioma (`en`, `de`, `sv`) o idioma y país (`en-GB`). Para la mayoría de webs basta con el idioma.
- Existe un valor llamado `x-default` para decir qué versión mostrar a quien no encaja en ninguna de las anteriores. Normalmente es la versión principal o una página para elegir idioma.
No hace falta que lo configures tú, pero sí que tu estudio o tu desarrollador lo tenga en la lista. Es de esas cosas invisibles que, bien hechas, ayudan a que cada cliente aterrice en su idioma desde el primer clic.
Clave: cada idioma necesita sus propias URLs y un hreflang que las conecte entre sí. Sin eso, para Google tu web multidioma es una web en un solo idioma.
04Selector de idioma y un diseño que aguante otras lenguas
Un selector que se encuentre y se entienda
El selector de idioma tiene que estar donde la gente lo busca, que suele ser arriba a la derecha en la cabecera, y también dentro del menú en el móvil. Si alguien llega a la versión equivocada, debe poder cambiar en un segundo.
Sobre las banderas tengo una opinión clara: para idiomas, mejor evitarlas. Una bandera representa un país, no una lengua. ¿El inglés lleva la británica, la estadounidense o la irlandesa? ¿Y el español, la de España para un cliente de México? Funciona mucho mejor escribir el nombre del idioma en su propia lengua («English», «Deutsch», «Svenska», «Español») o usar códigos cortos y claros como ES y EN, que es lo que hacemos nosotros. Y al cambiar de idioma, lo ideal es que el selector te lleve a la misma página en la otra lengua, no de vuelta a la portada.
Otra cosa que conviene evitar es redirigir automáticamente según la ubicación o el idioma del navegador sin preguntar. Un inglés que vive en Marbella puede tener el móvil en español, o al revés. Es más amable sugerir el idioma con un aviso discreto y dejar que la persona decida. La propia documentación de Google aconseja no forzar estas redirecciones.
Textos que crecen al traducirse
Este es un clásico del diseño multidioma. Un botón que en inglés dice «Book now» puede necesitar bastante más espacio en alemán o en neerlandés, que tienden a palabras más largas. Un titular que encaja en dos líneas en español puede pasar a tres, y un menú que respiraba bien puede quedarse sin hueco.
Por eso, cuando sabemos de antemano que una web va a tener varios idiomas, lo tenemos en cuenta desde el diseño: botones que se adaptan al texto en lugar de tener ancho fijo, titulares con margen, menús que no van justos de espacio y ningún texto incrustado dentro de una imagen, porque eso no se puede traducir sin rehacer la imagen. Antes de dar un diseño por cerrado, merece la pena probar las pantallas con el texto del idioma más largo. Si quieres más contexto sobre cómo se piensa una web para que funcione en pantallas pequeñas, que es donde este problema más aprieta, lo contamos en la guía de diseño mobile first.
Fechas, horarios, precios y teléfonos también cambian de formato según el país. En inglés es habitual ver las horas con a. m. y p. m., en alemán se usan las 24 horas, y el prefijo +34 delante del teléfono ayuda a quien llama desde fuera. Son detalles pequeños que dan sensación de cuidado.
05Formularios, emails y todo lo que pasa después del clic
Muchas webs multidioma se quedan a medias justo en el momento más delicado. La página está en inglés, pero el formulario muestra los errores en español, el mensaje de confirmación sale en el idioma original y el email automático que recibe el cliente llega en otra lengua. Es como atender a alguien en su idioma y despedirse en otro.
Repasa todo el recorrido en cada versión: las etiquetas y los mensajes de error del formulario, la página o el mensaje de «gracias», el email de confirmación, los textos legales y el aviso de cookies. En nuestra web, los emails que se envían al escribir desde la versión inglesa salen también en inglés, con sus enlaces a las páginas en inglés. Si quieres ir más allá con los formularios, en la guía sobre formularios web que convierten hay ideas que valen para cualquier idioma.
Y no olvides el lado humano: si alguien te escribe en alemán desde la web, conviene saber quién va a contestar y en qué idioma. Una web multidioma promete, de forma implícita, que se le va a atender en esa lengua.
06SEO en cada idioma, con los pies en el suelo
Tener la web en inglés abre la puerta a aparecer en búsquedas en inglés, algo que en español no ocurrirá. Pero cada idioma es un mercado de búsqueda propio. Un cliente británico que busca un arquitecto en la zona no usa necesariamente las mismas palabras que traducirías del español, así que conviene investigar cómo busca la gente en cada lengua y escribir los títulos y descripciones de cada página pensando en ellos, no traduciéndolos sin más.
El resto es el trabajo de siempre, aplicado a cada versión: contenido útil, una web rápida, una estructura clara y una buena reputación del negocio. Si además trabajas el posicionamiento local, en la guía sobre SEO local en la Costa del Sol explicamos cómo encaja la ficha de Google y las reseñas, que también pueden estar en varios idiomas. Nadie puede prometer una posición concreta, en español ni en inglés, pero una versión multidioma bien construida da a tu web muchas más oportunidades de que la encuentren quienes ya te están buscando.
07Empezar bien, aunque sea con dos idiomas
No hace falta lanzar la web en cinco lenguas desde el primer día. Muchas veces lo más sensato es empezar con español e inglés, hacerlo bien, y añadir alemán o sueco cuando veas que esos clientes llegan. Lo importante es que la estructura esté preparada desde el principio para crecer sin tener que rehacer nada.
Si estás pensando en una web para clientes internacionales, lo planteamos como parte del diseño web y la experiencia digital desde la primera reunión. Y si ya tienes una web en varios idiomas y quieres que le echemos un vistazo, escríbenos en el idioma que prefieras.

Juan Navarro
Fundador y director creativo de SIMA, en Estepona. Más de 25 años dando forma a marcas, webs y espacios.
Preguntas
al margen.
Las dudas que suelen aparecer después de leer esta guía.
Hacer una preguntaComo punto de partida puede servir, sobre todo para textos largos y de poco peso comercial. Pero las páginas que venden (portada, servicios, precios, contacto) merecen una revisión de alguien nativo o un traductor profesional. Los matices de tono y las expresiones del sector son justo lo que la máquina resuelve peor, y es lo que más se nota.
Es una etiqueta en el código que le dice a Google que una página tiene versiones en otros idiomas y cuál es cada una. Así puede mostrar a una persona que busca en inglés la versión inglesa y no la española. Si tu web tiene el mismo contenido en varios idiomas, conviene tenerla bien configurada.
Para idiomas, mejor no. Una bandera representa un país, y muchos idiomas se hablan en varios países: el inglés no es solo el Reino Unido ni el español solo España. Funciona mejor escribir el nombre del idioma en su propia lengua, como «English», «Deutsch» o «Svenska», o sus códigos abreviados.
Puedes empezar por las páginas que más importan a tus clientes extranjeros, siempre que el recorrido quede completo: que alguien pueda entender qué haces y contactar sin toparse con páginas en otro idioma a mitad de camino. Es preferible una versión inglesa corta y bien hecha que una completa a medias.
Te da la oportunidad de aparecer en búsquedas en ese idioma, que sin traducción no tendrías. A partir de ahí entran en juego los mismos factores que en español: contenido útil, una web rápida y bien construida y la reputación del negocio. Nadie puede garantizar posiciones concretas, pero una versión bien hecha parte con buena base.


