Escritura clara: frases cortas, voz activa y legibilidad medible
- Por
- Juan Navarro
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- 10 min
- Publicado
- 17 de agosto de 2026
Escribir claro no es escribir simple: es hacer el trabajo para que el lector no tenga que hacerlo. Técnicas concretas, fórmulas de legibilidad en español y un método para medir si tu texto se entiende.
En el estudio tenemos una costumbre: antes de dar por bueno un texto importante, se lo leemos en voz alta a alguien que no conoce el proyecto. No hace falta que sea un experto, basta con que sea sincero. Si a mitad de frase pone cara de esfuerzo, la frase tiene un problema. Si al terminar no sabe decirnos qué hacía el servicio, el texto entero tiene un problema. Es una prueba humilde y muy eficaz.
Escribir con claridad es probablemente la técnica más útil de todo el copywriting, y la menos vistosa. Un titular ingenioso se recuerda; una frase clara simplemente funciona, y nadie repara en ella. Pero es lo que hace que la gente entienda qué ofreces, confíe en que sabes de lo que hablas y dé el siguiente paso sin dudas.
Esta guía reúne las técnicas que aplicamos a diario y las herramientas para medir si un texto en español se lee con facilidad. Las fórmulas no sustituyen al criterio, pero ayudan a detectar dónde mirar.
01Qué significa escribir claro
Desde 2023, el lenguaje claro tiene una norma internacional: la ISO 24495-1. Define un texto claro como aquel en el que los lectores pueden encontrar lo que necesitan, entenderlo y usarlo. A esos tres verbos añade un cuarto principio previo: que el contenido sea relevante para quien lo lee.
Es una definición muy práctica, porque desplaza la atención de las palabras al lector. Un texto puede estar impecablemente escrito y no ser claro si esconde lo importante en el cuarto párrafo. Y uno puede tener frases sencillas y no ser claro si da por sabido lo que el lector no sabe.
En la web esto pesa aún más. Como muestran años de estudios de seguimiento ocular, la gente escanea antes de leer: recorre titulares, primeras palabras de cada párrafo y listas, y solo se detiene donde encuentra algo útil. Hablamos de ello en la guía sobre eye tracking y patrones de lectura. Un texto claro está escrito para ese lector que escanea y también para el que lee entero.
02Frases: longitud, orden y una idea cada vez
La longitud justa
No hay una longitud obligatoria, pero sí orientaciones útiles. En nuestros textos web buscamos una media de 15 a 20 palabras por frase, y revisamos cualquier frase que pase de 30. Lo importante no es que todas sean cortas, sino que ninguna obligue al lector a volver atrás para entenderla. Alternar frases breves con otras más largas da ritmo y evita el tono telegráfico.
Una idea por frase
Las frases largas suelen serlo porque cargan con dos o tres ideas unidas por «y», «que» o «lo cual». Separarlas casi siempre mejora la lectura:
- Antes: «Nuestro equipo, que cuenta con más de veinte años de experiencia en el sector y que ha trabajado para clientes nacionales e internacionales, ofrece un servicio integral que abarca desde la consultoría inicial hasta el mantenimiento posterior, lo cual nos permite acompañar al cliente en todas las fases.» (48 palabras)
- Después: «Llevamos más de veinte años en el sector, con clientes en España y fuera. Te acompañamos en todo el proceso: desde la primera consulta hasta el mantenimiento.» (28 palabras en dos frases)
El orden natural
En español, el orden sujeto, verbo y complemento es el que menos esfuerzo exige. Cuando una frase empieza con varios incisos («Teniendo en cuenta lo anterior, y a pesar de las circunstancias, en el marco del proyecto…»), el lector tiene que guardar todo eso en la memoria hasta que llega el verbo. Lo que funciona es poner pronto quién hace qué y dejar los matices después.
03Verbos que trabajan: voz activa y menos nominalizaciones
Voz activa por defecto
La voz activa dice quién hace qué: «Revisamos tu web en 48 horas». La pasiva lo difumina: «Tu web será revisada en un plazo de 48 horas». La primera es más corta, más directa y transmite compromiso. La pasiva tiene su sitio cuando el sujeto no importa, pero como norma general la activa gana.
Verbos en lugar de sustantivos
Una de las costumbres que más oscurecen los textos es convertir verbos en sustantivos y acompañarlos de un verbo vacío. Se llama nominalización, y abunda en textos corporativos y administrativos.
Cada sustitución ahorra palabras y, sobre todo, devuelve la acción al texto.
Palabras comunes y tecnicismos explicados
Usa la palabra que usaría tu cliente: «empezar» mejor que «iniciar», «usar» mejor que «utilizar» o «hacer uso de». Cuando un término técnico es necesario, explícalo la primera vez que aparece, en la misma frase o justo después. El lector experto no se ofende por una explicación breve, y el lector no experto la agradece mucho.
En positivo
Las frases afirmativas se entienden antes que las negativas, y las dobles negaciones obligan a hacer cálculos. «Puedes cancelar hasta 24 horas antes» se lee mejor que «No se admiten cancelaciones con menos de 24 horas de antelación», y además suena más amable.
04Estructura: lo importante primero
La claridad no está solo en las frases, también en el orden de la información.
Pirámide invertida
Empieza por la conclusión, la respuesta o lo que el lector necesita para decidir. Después, los detalles. Es la estructura del periodismo y es la que mejor funciona en la web, porque quien solo lee el primer párrafo se lleva lo esencial.
Titulares que informan
Los titulares de sección deberían poder leerse solos y contar algo. «Plazos» es una etiqueta; «Tu web lista en seis semanas» es información. Quien escanea solo los titulares debería entender de qué va la página.
Listas para lo que es una lista
Si un párrafo enumera pasos, requisitos u opciones, conviértelo en lista. Numerada si el orden importa, con viñetas si no. Las listas reducen el esfuerzo de lectura y se escanean de un vistazo.
Párrafos cortos
En pantalla, un párrafo de más de cinco o seis líneas empieza a pesar. La forma del texto también comunica, y aquí la tipografía tiene mucho que decir: tamaño, interlineado y longitud de línea influyen tanto como las palabras. Lo explicamos en la guía de tipografía web y legibilidad.
05Medir la legibilidad en español
Las fórmulas de legibilidad calculan la dificultad de un texto a partir de dos datos: la longitud de las palabras (en sílabas) y la longitud de las frases (en palabras). No miden si el texto tiene sentido ni si está bien organizado, pero son útiles para detectar textos densos y para comparar versiones.
La más conocida en inglés es la de Flesch, que no sirve tal cual para el español porque nuestras palabras tienen, de media, más sílabas. Para el español hay adaptaciones propias:
- Fernández Huerta (1959): la primera adaptación de Flesch al español. Puntuaciones más altas indican textos más fáciles.
- Szigriszt-Pazos (1993): conocida como índice de perspicuidad, muy usada en España.
- Escala INFLESZ (2008): una forma de interpretar los resultados de Szigriszt-Pazos, propuesta por Barrio-Cantalejo y su equipo a partir de textos sanitarios.
Fernández Huerta: L = 206,84 − 0,60 × P − 1,02 × F
P = sílabas por cada 100 palabras
F = frases por cada 100 palabras
Szigriszt-Pazos: IP = 206,835 − 62,3 × (S / Pa) − (Pa / F)
S = sílabas · Pa = palabras · F = frases
INFLESZ: < 40 muy difícil · 40–55 algo difícil · 55–65 normal
65–80 bastante fácil · > 80 muy fácilUn cálculo de ejemplo
Un texto de 300 palabras, 600 sílabas y 15 frases tiene una media de 2 sílabas por palabra y 20 palabras por frase. Su índice de Szigriszt-Pazos sería 206,835 − 62,3 × 2 − 20, es decir, unos 62: un nivel «normal» en la escala INFLESZ, adecuado para el público general. Si partimos frases hasta llegar a 15 palabras de media, el índice sube a unos 67, ya en la franja «bastante fácil».
Cómo usar las fórmulas con criterio
Hay analizadores en línea gratuitos que calculan estos índices al pegar un texto, y también es sencillo hacerlo con una hoja de cálculo. Lo que conviene recordar:
- Son una orientación. Un texto puede puntuar bien y ser confuso, o puntuar regular y ser perfectamente claro para su público.
- Sirven más para comparar que para aprobar. La pregunta útil es «¿la versión nueva es más fácil que la anterior?».
- Los textos muy cortos, como un titular o un botón, no dan resultados fiables.
Accesibilidad y nivel de lectura
Las pautas de accesibilidad WCAG incluyen un criterio específico sobre esto, el 3.1.5 Nivel de lectura, de nivel AAA. Pide que, cuando un texto requiera una capacidad lectora superior a la de la educación secundaria inferior, exista una versión o un contenido complementario más sencillo. Es un nivel de exigencia alto, pero apunta en la dirección correcta: un texto claro llega a más personas.
Lenguaje claro y lectura fácil
Conviene no confundir el lenguaje claro con la lectura fácil. La lectura fácil es una metodología pensada para personas con dificultades de comprensión lectora (por discapacidad intelectual, por estar aprendiendo el idioma o por otras razones), con pautas propias sobre vocabulario, frases, maquetación e imágenes, y con validación por parte de lectores del público destinatario. En España está recogida en la norma UNE 153101 EX. Para una web de servicios no suele ser necesaria en todas las páginas, pero sí puede ser una gran idea en información clave de organismos, centros de salud o servicios sociales. Y quien escribe en lenguaje claro ya tiene recorrida buena parte de ese camino.
Clave: la claridad no se nota cuando está; se nota muchísimo cuando falta.
06Un método para hacer tus textos más claros
Este es el repaso que aplicamos a cualquier texto importante de una web antes de publicarlo:
- Escribe en una frase el objetivo del texto. Si no puedes, el problema no está en las palabras.
- Comprueba que lo importante esté arriba. El primer párrafo debería bastar para quien no lea más.
- Revisa los titulares. Leídos en orden, deben contar la historia de la página.
- Marca las frases de más de 30 palabras y pártelas o simplifícalas.
- Busca nominalizaciones («realizar», «llevar a cabo», «proceder a») y sustitúyelas por verbos directos.
- Convierte en listas las enumeraciones escondidas en párrafos.
- Calcula el índice de legibilidad antes y después, para comprobar que has avanzado.
- Léelo en voz alta o a alguien ajeno. Donde tropieces tú, tropezará el lector.
07Claridad con voz propia
Escribir claro no significa escribir igual que todos. Las técnicas de esta guía quitan obstáculos, pero la personalidad del texto sigue estando en las palabras que eliges, en los ejemplos, en el ritmo y en el humor si la marca lo tiene. De hecho, un texto sin capas de jerga deja ver mucho mejor la voz de quien escribe. Para el microtexto de interfaz, donde la claridad es todavía más crítica, la guía de UX writing aplica estas mismas ideas a botones, errores y avisos.
Un texto claro es una forma de cortesía con quien te lee, y se nota en la confianza que genera. En SIMA trabajamos el contenido de cada web con este cuidado dentro del diseño web y la experiencia digital, porque la estructura y las palabras se diseñan juntas. Si quieres que revisemos la claridad de tus textos, escríbenos y lo vemos.

Juan Navarro
Fundador y director creativo de SIMA, en Estepona. Más de 25 años dando forma a marcas, webs y espacios.
Preguntas
al margen.
Las dudas que suelen aparecer después de leer esta guía.
Hacer una preguntaEs una forma de escribir pensada para que el lector encuentre lo que necesita, lo entienda a la primera y pueda usar esa información. Desde 2023 existe una norma internacional, la ISO 24495-1, que recoge sus principios. No se trata de empobrecer el texto, sino de quitarle obstáculos: frases enrevesadas, jerga innecesaria, estructuras que esconden lo importante.
Para textos dirigidos al público general, en la escala INFLESZ conviene situarse en la franja «normal» (entre 55 y 65) o por encima. Es una orientación, no una meta: un texto técnico para especialistas puede quedar por debajo y funcionar perfectamente. Lo útil es comparar versiones del mismo texto y ver si la revisión lo ha hecho más fácil.
No. Escribir claro es respetar el tiempo y la atención de cualquier lector, también de los expertos, que agradecen tanto como nadie un texto directo. Un texto claro puede tratar temas complejos con precisión; lo que evita son las complicaciones que no aportan nada, como las frases de cincuenta palabras o los sustantivos donde bastaría un verbo.
No, tiene su sitio. Es útil cuando no importa quién hace la acción o cuando quieres poner el foco en el objeto («La web se actualiza cada semana»). Lo que funciona es usar la voz activa por defecto, porque deja claro quién hace qué, y recurrir a la pasiva cuando aporta algo concreto.
El lenguaje claro se dirige al público general y busca textos eficaces para todos. La lectura fácil es una metodología específica para personas con dificultades de comprensión lectora, con pautas propias y validación con lectores; en España está recogida en la norma UNE 153101 EX. Son complementarias y comparten muchas técnicas.