Diseño interior de restaurantes: aforo, acústica, luz y marca en cada mesa
- Por
- Juan Navarro
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- 12 min
- Publicado
- 7 de abril de 2026
Un restaurante se recuerda tanto por cómo se está en él como por lo que se come. Cómo repartir el espacio, controlar el ruido, iluminar las mesas y conseguir que el local cuente la misma historia que la cocina.
La primera vez que cenamos con el equipo de un restaurante de Marbella al que íbamos a renovar el interior, no pudimos terminar una sola conversación. La comida era magnífica y el local, precioso en fotos: techos altos, suelo de microcemento, paredes lisas, una barra de mármol y mesas de madera sin mantel. Con media sala llena, el sonido rebotaba por todas partes, la gente subía la voz para oírse, la música subía para no quedar tapada, y a las diez de la noche el comedor era una caja de resonancia. Los clientes no se quejaban de la comida: se quejaban de salir cansados.
Diseñar el interior de un restaurante es diseñar una experiencia que dura una o dos horas y que tiene que funcionar para dos públicos a la vez: los comensales, que vienen a disfrutar, y el equipo, que trabaja a contrarreloj entre mesas y fogones. Aforo, circulación, acústica, luz y marca son las cinco piezas que, bien encajadas, consiguen que la gente esté a gusto, se oiga y quiera volver.
En esta guía te cuento cómo abordamos en el estudio cada una de ellas. Si te interesa el mapa general del proyecto de un local, empieza por la guía de diseño de espacios comerciales; aquí nos centramos en lo que hace especial a la hostelería.
01Empieza por el concepto y la cocina, no por la decoración
Un restaurante es, antes que nada, una cocina con una sala alrededor. El concepto gastronómico (qué se sirve, cómo, a qué ritmo y a qué precio) condiciona casi todas las decisiones de espacio.
Las preguntas que hacemos primero
- ¿Qué tipo de servicio hay: carta, menú degustación, raciones para compartir, barra, autoservicio?
- ¿Cuántos cubiertos se quieren dar y en cuántos turnos?
- ¿Cuánto dura de media una comida y una cena?
- ¿Qué peso tiene la barra: aperitivo, comida en barra, coctelería?
- ¿La cocina es protagonista y se quiere ver, o trabaja en segundo plano?
- ¿Hay terraza, y cómo se relaciona con el interior?
- ¿Qué tiene que sentir alguien al sentarse? Tres o cuatro palabras que salgan de la personalidad de la marca.
Con esas respuestas se hace el primer reparto entre sala y zonas de servicio. La ingeniería de cocina, con la posición de equipos, extracción, cámaras y circuito de limpio y sucio, la define un especialista junto con el chef. Nuestro trabajo es que ese circuito funcione en armonía con la sala: que el pase quede cerca, que los camareros no crucen por el medio del comedor con bandejas sucias y que la puerta de cocina no dé directamente a una mesa.
02Aforo y distribución: las medidas que hacen la sala cómoda
El aforo de un restaurante tiene dos cifras que conviene distinguir: el aforo legal, que fija la normativa para la evacuación, y el aforo de diseño, el número de comensales con el que la sala resulta cómoda y rentable.
El aforo legal
El Código Técnico de la Edificación, en su documento de seguridad en caso de incendio (DB-SI), establece densidades de ocupación para calcular la evacuación. Para restaurantes y cafeterías considera 1,5 m² por persona en zonas de público sentado y 1 m² por persona en zonas de público de pie, como el frente de una barra. Con esos datos se dimensionan salidas, anchuras de paso y recorridos de evacuación. Es un cálculo que firma el técnico competente del proyecto y que conviene tener desde el anteproyecto.
El aforo de diseño
El aforo cómodo depende del tipo de restaurante. Como orientación de partida en nuestros proyectos:
Estas cifras se refieren a la zona de mesas. En el aforo de diseño hay que sumar la barra, si se come en ella, y tener en cuenta que el aforo legal manda: el de diseño puede ser menor, nunca mayor.
Mesas, sillas y pasillos
Algunas medidas que usamos como punto de partida al dibujar una sala:
- Mesa para dos: entre 60 × 70 y 70 × 70 cm. En alta cocina, con varios platos y copas, 80 × 80 cm.
- Mesa para cuatro: entre 80 × 80 y 90 × 90 cm si es cuadrada; 120 × 80 cm si es rectangular.
- Altura de mesa: unos 75 cm, con asiento a unos 45 cm.
- Barra para comer: entre 105 y 110 cm de altura, con taburetes de asiento a unos 75 u 80 cm, al menos 25 cm de vuelo para las rodillas y unos 60 cm de frente por persona.
- Separación entre mesas: al menos 45 cm entre respaldos para que la silla salga con comodidad, y unos 60 cm si por ahí pasa un camarero.
- Pasillo principal de servicio: 1,20 m como mínimo, que coincide con el itinerario accesible del Código Técnico; mejor cerca de 1,50 m en las zonas por donde pasan bandejas en ambos sentidos.
Mezclar tamaños de mesa da flexibilidad. Las mesas para dos que se pueden unir resuelven grupos de cuatro o seis sin dejar huecos vacíos entre semana. Y conviene reservar al menos una mesa accesible, con altura libre bajo el tablero para que entre una silla de ruedas y con un acceso sin obstáculos.
03Acústica: el ingrediente que nadie ve y todos notan
El ruido es una de las quejas más frecuentes en restaurantes, y tiene mucho que ver con la moda de los materiales duros y los espacios diáfanos. Cuando el sonido rebota en suelo, techo y paredes lisas, cada conversación se suma a las demás. La gente sube la voz para entenderse, lo que sube el ruido de fondo, que obliga a subir más la voz. Es el llamado efecto Lombard, y es la razón por la que un comedor puede pasar de agradable a agotador en media hora.
Qué se mide
El parámetro clave es el tiempo de reverberación, el tiempo que tarda un sonido en atenuarse 60 decibelios tras apagarse la fuente. Cuanto más largo, más «suena a catedral». El Código Técnico, en su documento de protección frente al ruido (DB-HR), fija para restaurantes y comedores vacíos un tiempo de reverberación máximo de 0,9 segundos. En la práctica, en salas con mucha conversación, en el estudio buscamos valores algo más bajos para que la sala llena siga siendo cómoda.
Cómo se consigue
- Techo absorbente. Es la superficie más grande y libre del local: paneles acústicos, techos de lamas con material absorbente detrás, islas o bafles suspendidos. La absorción de un material se expresa con su coeficiente αw y su clase, de la A (máxima absorción) a la E.
- Paredes con textura. Paneles tapizados, corcho, madera ranurada con absorbente, estanterías con objetos que rompen el sonido.
- Textiles. Banquetas tapizadas, cortinas, manteles, cojines. Cada uno suma.
- Romper paralelismos. Dos paredes lisas y paralelas crean ecos repetidos; un panel, una celosía o un cambio de plano los dispersan.
- Zonificar. Separar la barra, que es más ruidosa, del comedor con un cambio de altura de techo, un mueble o una mampara ayuda a que cada zona tenga su ambiente.
Lo bueno es que la acústica se puede integrar en el diseño hasta hacerse invisible: un techo de lamas de madera, unos paneles con el color de la marca o una gran pared tapizada pueden ser al mismo tiempo el elemento decorativo principal y la solución al ruido. Dedicaremos una guía específica a la acústica en espacios comerciales.
04Iluminación: la luz que hace apetecible la mesa
La luz de un restaurante tiene que hacer tres cosas: que la comida se vea apetecible, que las personas se vean bien entre ellas y que el ambiente acompañe al momento del día. Los fundamentos técnicos (temperatura de color, CRI, ángulos) los explicamos en la guía de iluminación comercial. Aquí van los matices propios de la hostelería.
La mesa es el escenario
La luz más importante es la que cae sobre la mesa: un acento suave, centrado, que ilumine los platos sin deslumbrar a los comensales. Las lámparas colgantes a unos 70 u 80 cm sobre el tablero o los proyectores empotrados de haz medio son las soluciones habituales. Si las mesas se mueven, conviene un carril o una distribución de puntos que se adapte a varias configuraciones.
Las caras importan tanto como los platos
Una luz exclusivamente cenital, que cae vertical sobre la cabeza, marca ojeras y sombras duras en la cara. Combinarla con luz más difusa, que rebote en paredes claras o salga de apliques laterales, suaviza los rostros. La gente que se ve bien se siente bien, y se queda.
Escenas por momentos del día
Un sistema de control con escenas guardadas permite al equipo cambiar de ambiente con un botón. Algunas luminarias se vuelven más cálidas al atenuarse, imitando a las antiguas incandescentes, y son especialmente agradables para la cena.
05La marca en cada detalle del interior
Un restaurante con una marca clara se reconoce en todo: en la carta, en el rótulo, en las redes y, sobre todo, en cómo se siente el espacio. Si ya has trabajado la identidad, la guía sobre branding para restaurantes explica cómo llevarla más allá del logo y la carta. En el interior se traduce así:
- Materiales que cuentan el origen. Una marisquería que usa madera envejecida y cuerda náutica; un restaurante de cocina de huerta con barro cocido, mimbre y verde salvia.
- La vajilla y el mobiliario como parte del relato. El plato es el primer soporte de la marca que toca el comensal.
- La barra como pieza protagonista. Es la que se ve al entrar y la que más fotos recibe.
- Un elemento memorable. Una lámpara, un mural, una pared de botellas, una ventana a la cocina: algo que la gente recuerde y fotografíe.
- Los aseos. Se cuidan como cualquier otra sala; es uno de los espacios que más se comentan en reseñas y redes.
Clave: la gente vuelve a un restaurante por cómo se sintió en él. La comida abre la puerta; el espacio decide si la cena se recuerda.
06El método paso a paso
Este es el orden que seguimos en un proyecto de interior de restaurante:
- Brief gastronómico y de marca con la propiedad y el chef.
- Visita técnica al local: medición, salida de humos, instalaciones, condicionantes de comunidad y de fachada.
- Reparto de zonas: cocina, sala, barra, aseos, almacenes, terraza, con el técnico y el ingeniero de cocina.
- Plano de mesas con aforo legal y de diseño, recorridos de servicio y mesas accesibles.
- Concepto de interiorismo: materiales, paleta, mobiliario, piezas protagonistas.
- Proyecto acústico y de iluminación, integrados en el diseño del techo y las paredes.
- Proyecto de ejecución, presupuestos y obra.
- Ajuste final con el local montado: escenas de luz, volumen de música, prueba de servicio con el equipo antes de abrir.
07Un espacio que se siente como tu cocina sabe
En SIMA diseñamos restaurantes, bares, cafeterías y hoteles desde la marca hacia el espacio: concepto, distribución de sala, mobiliario, acústica, iluminación, gráfica y dirección de obra, siempre en coordinación con el equipo técnico y de cocina. Es parte de nuestro servicio de espacios comerciales, y lo complementamos con la identidad, la carta y la web cuando el proyecto lo pide.
Si vas a abrir un restaurante o quieres que el que ya tienes se sienta tan bien como sabe, escríbenos y, si te apetece, quedamos a comer en tu local para verlo con calma.

Juan Navarro
Fundador y director creativo de SIMA, en Estepona. Más de 25 años dando forma a marcas, webs y espacios.
Preguntas
al margen.
Las dudas que suelen aparecer después de leer esta guía.
Hacer una preguntaPara calcular la evacuación, el Código Técnico (DB-SI) considera 1,5 m² por persona en zonas de público sentado de restaurantes y cafeterías. Para que la sala sea cómoda, en el estudio solemos trabajar con entre 1,4 y 1,9 m² por comensal en la zona de mesas, según el tipo de restaurante: menos en un bistró informal, más en un restaurante de alta cocina. Son referencias de partida que luego se ajustan sobre plano.
Lo más eficaz suele ser añadir superficies absorbentes donde hay más superficie dura: paneles acústicos en el techo o en las paredes, islas o bafles suspendidos, cortinas y tapizados. También ayuda romper las superficies paralelas grandes y bajar el volumen de la música para que la gente no tenga que elevar la voz. Muchas de estas medidas se instalan sin obra y se pueden integrar en la decoración.
En la mayoría de restaurantes funciona una luz cálida de entre 2.700 y 3.000 K, con una reproducción cromática alta para que la comida y la piel se vean bien. Para la cena se suele bajar la intensidad y algunos locales usan luminarias que se vuelven más cálidas al atenuarse. Una cafetería de desayunos puede subir hasta 3.000 o 3.500 K por la mañana.
Depende del concepto, del volumen de cubiertos y de cuánto se elabora en el propio local. Como orientación que vemos en muchos proyectos, la cocina y las zonas de servicio ocupan entre un tercio y algo menos de la mitad del total. Un local de cocina sencilla o de producto ya elaborado puede reducirlo; un restaurante de cocina compleja necesitará más. La ingeniería de cocina se define con el equipo de cocina desde el principio.
Funciona muy bien cuando la cocina forma parte del relato de la marca y el equipo está cómodo trabajando a la vista. Aporta espectáculo, confianza y calor. A cambio, exige una extracción de humos muy eficaz, control del ruido y del orden, y una iluminación de trabajo que no deslumbre a la sala. Una alternativa intermedia es una ventana o una barra de pase que deje ver parte de la cocina.
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