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—Guías

Design thinking en proyectos reales: del taller a decisiones concretas

Por
Juan Navarro
Lectura
10 min
Publicado
13 de septiembre de 2026

El design thinking funciona cuando cada sesión termina en una decisión que alguien ejecuta. Así lo aplicamos en proyectos de marca y web, con agenda, herramientas y un ejemplo completo.

He facilitado bastantes talleres de design thinking y he participado en otros tantos. Algunos cambiaron el rumbo de un proyecto en una tarde. Otros terminaron con una pared preciosa llena de pósits, mucha energía en la sala y, dos semanas después, ninguna decisión tomada. La diferencia entre unos y otros rara vez estuvo en la creatividad del grupo. Estuvo en la preparación y, sobre todo, en lo que pasó al salir de la sala.

El design thinking tiene fama de metodología de innovación para grandes empresas, con salas llenas de rotuladores de colores y paredes cubiertas de notas. Pero en su esencia es algo muy sencillo y muy útil: una forma ordenada de entender un problema desde las personas que lo viven, explorar soluciones con libertad y comprobar cuáles funcionan antes de invertir en ellas.

En esta guía te cuento cómo lo aplicamos en el estudio en proyectos reales de marca y web, casi siempre con pymes, y cómo conseguimos que cada taller termine en decisiones con nombre, fecha y responsable.

01Qué es el design thinking (y qué no hace falta que sea)

El término se popularizó a partir de los años 2000 gracias a la consultora IDEO y a la d.school de Stanford. Tim Brown, entonces director de IDEO, lo describió en un artículo de 2008 en Harvard Business Review como una forma de usar la sensibilidad y los métodos del diseñador para encajar lo que las personas necesitan con lo que es técnicamente posible y viable para el negocio.

Esos tres círculos (deseable, posible, viable) siguen siendo la mejor definición práctica que conozco. Una solución que la gente desea pero que el negocio no puede sostener no sirve. Una viable y posible que nadie quiere, tampoco.

Hay dos modelos de fases muy extendidos:

ModeloFasesLo que mejor aporta
d.school de StanfordEmpatizar, definir, idear, prototipar, testearUn vocabulario sencillo y orientado a la acción
Doble diamante (Design Council, 2005)Descubrir, definir, desarrollar, entregarLa idea de abrir y cerrar dos veces: primero el problema, después la solución
Design sprint (Google Ventures)Cinco días: entender, idear, decidir, prototipar, probarUn formato cerrado con un prototipo probado al final de la semana

El doble diamante es el que más usamos para explicar el proceso a un cliente. Su gran lección es que hay que dedicar tanto esfuerzo a elegir el problema correcto como a resolverlo. La mitad de los proyectos que se tuercen lo hacen porque el equipo resolvió muy bien un problema que no era el importante.

Lo que no hace falta: salas especiales, certificaciones, ni seguir cada fase como un ritual. El design thinking es una mentalidad, y las herramientas están a su servicio.

02Antes del taller: el trabajo que decide el resultado

En nuestra experiencia, buena parte del éxito de un taller se juega antes de que empiece. Por eso dedicamos a prepararlo casi tanto tiempo como a facilitarlo.

  1. Formula la pregunta del proyecto. Una sola, concreta y abierta a la vez. «¿Cómo podríamos conseguir que más clientes reserven su primera visita online sin perder el trato cercano?» funciona. «Mejorar la web» no.
  2. Escucha a las personas antes de reunirte. Dos o tres entrevistas con clientes reales, una conversación con quien atiende el teléfono, un vistazo a las reseñas y a los datos de la web. En investigación de usuarios para pymes contamos cómo hacerlo con poco presupuesto.
  3. Elige bien al grupo. De cinco a ocho personas: quien decide, quien trata con clientes, quien conoce las limitaciones operativas o técnicas y una persona que facilite sin opinar sobre el contenido.
  4. Acuerda quién decide. Es la pregunta que más se olvida. Si al final hay que elegir entre tres propuestas, ¿lo decide el grupo, la dirección o una persona concreta? Saberlo de antemano evita que el taller termine en un «ya lo hablaremos».
  5. Prepara los materiales. Un resumen de una página con lo aprendido en la investigación, el recorrido actual del cliente dibujado y la agenda con tiempos.

03La agenda de un taller de un día

Una pyme rara vez puede dedicar cinco días a un sprint completo. Este es el formato de un día que más usamos, adaptado del design sprint y del doble diamante. Funciona bien con un grupo de seis personas.

  1. 9:00 – Contexto (45 min). Presentamos la pregunta del proyecto y lo aprendido en la investigación, con citas literales de clientes. Nada de opiniones todavía.
  2. 9:45 – Recorrido y dolores (60 min). Dibujamos juntos el recorrido del cliente, desde que descubre la marca hasta que repite. Cada persona anota en silencio los puntos de fricción. Si nunca has dibujado uno, la guía de customer journey map te ayuda a prepararlo.
  3. 10:45 – Agrupar y elegir el foco (45 min). Agrupamos las notas por afinidad y votamos con puntos qué momento del recorrido tiene más impacto. Reformulamos el reto con una pregunta «¿Cómo podríamos…?» sobre ese momento.
  4. 11:30 – Pausa.
  5. 11:45 – Ideas en solitario (45 min). Primero se mira qué hacen otros sectores. Después, cada persona dibuja en silencio sus ideas, con ejercicios como el Crazy 8s: ocho bocetos en ocho minutos.
  6. 12:30 – Presentar y votar (45 min). Las ideas se cuelgan en la pared, se leen en silencio y se votan. Quien decide elige una o dos para prototipar.
  7. 13:15 – Comida.
  8. 14:30 – Prototipo rápido (90 min). Un prototipo lo justo para poder enseñarlo: bocetos en papel, unas pantallas en Figma, un guion de llamada, un folleto. Lo que el equipo pueda mostrar a un cliente al día siguiente.
  9. 16:00 – Supuestos y prueba (45 min). Listamos qué tiene que ser cierto para que la idea funcione y cómo lo comprobaremos con clientes reales esa misma semana.
  10. 16:45 – Decisiones (30 min). El momento más importante del día, que explicamos en la siguiente sección.
Clave: trabajar primero en silencio y en solitario, y después en común, da mejores ideas que la lluvia de ideas en voz alta, donde suelen dominar las voces más rápidas o con más cargo.

Si el taller es en remoto

Funciona igual de bien con algunos ajustes. Dividimos el día en dos medias jornadas de tres horas, porque la atención frente a una pantalla se agota antes. Usamos una pizarra compartida, como FigJam o Miro, preparada de antemano con cada ejercicio en su zona, y pedimos cámaras encendidas en los momentos de puesta en común. Los ejercicios en silencio se vuelven incluso más fáciles: cada persona escribe sus notas a la vez y nadie se queda sin espacio en la pared.

Cuándo encaja un taller y cuándo basta con menos

Un taller así encaja cuando el problema es difuso, cuando hay varias personas con visiones distintas o cuando la decisión implica una inversión importante. Si la pregunta es concreta y la respuesta ya se intuye con claridad, a veces basta con una buena conversación, una prueba rápida con clientes y una decisión. El design thinking también consiste en elegir la herramienta proporcionada al problema.

04Del pósit a la decisión: cómo cerrar bien

Aquí es donde muchos talleres se pierden. La energía de la sala se evapora en cuanto la gente vuelve a su correo. Para evitarlo, dedicamos la última media hora a convertir lo trabajado en compromisos.

La matriz de impacto y esfuerzo

Colocamos las ideas que han sobrevivido en una matriz de dos ejes: impacto esperado en el cliente y esfuerzo para ponerla en marcha. Las de alto impacto y bajo esfuerzo se hacen ya. Las de alto impacto y alto esfuerzo se prototipan y prueban antes de comprometer presupuesto. Las de bajo impacto se aparcan con cariño en una lista de «quizá más adelante».

El registro de decisiones

Cada decisión se escribe en una tabla sencilla que se comparte ese mismo día:

DecisiónPor quéResponsableFechaCómo sabremos si funciona
Probar un botón de «Te llamamos» en la ficha de servicioLa mayoría de las consultas llegan por teléfono y muchas personas prefieren hablarResponsable de recepciónEn 2 semanasLlamadas solicitadas por semana
Reescribir la página de precios con tres paquetes clarosEn las entrevistas nadie supo decir cuánto costaba una primera visitaDirección y estudioEn 1 mesConsultas sobre precio y reservas de primera visita

La última columna es la que convierte una idea en un experimento. Si no sabes cómo comprobar que funciona, todavía no es una decisión madura.

La prueba con personas

Antes de invertir en desarrollo, enseñamos el prototipo a cinco personas del público objetivo. Cinco sesiones de 20 minutos suelen bastar para ver si la idea se entiende y si resuelve algo. Para preparar esas sesiones, te puede servir la guía de prototipado interactivo.

05Un ejemplo resuelto: tres ópticas y una pregunta

Una pequeña cadena de tres ópticas de la Costa del Sol nos pidió una web nueva. En la primera reunión, la petición era clara: «más moderna y con tienda online de gafas de sol». Antes de diseñar nada, propusimos un taller de un día.

Lo que aprendimos antes del taller. En cuatro entrevistas con clientes y una mañana con el personal de mostrador descubrimos algo inesperado: casi nadie quería comprar gafas de sol online, porque querían probárselas. Lo que más frustraba era otra cosa: saber si había hueco para una revisión de la vista sin tener que llamar, y saber cuándo estaban listas sus gafas graduadas.

La pregunta del taller. «¿Cómo podríamos hacer que revisarse la vista y recoger las gafas sea tan cómodo como pedir comida a domicilio?»

Las decisiones que salieron, con responsable y fecha:

  1. Reserva online de revisión visual, con huecos reales por óptica.
  2. Aviso por SMS o WhatsApp cuando las gafas están listas, con horario de recogida.
  3. Una sección de monturas «para venir a probar», con reserva de modelos en la óptica más cercana, en lugar de una tienda online completa.
  4. Aplazar la tienda online de gafas de sol hasta comprobar la demanda real con la sección de reserva.

Lo que pasó después. El prototipo de reserva se probó con cinco clientes en el propio mostrador y se ajustó dos veces antes de desarrollarlo. La web resultante fue más sencilla y bastante más barata que la tienda online inicial, y respondía a lo que la gente de verdad necesitaba. El equipo de mostrador, que estuvo en el taller, la defendió desde el primer día, porque también era suya.

06Lo humano por delante de la herramienta

Lo que más valoro del design thinking no son sus fases ni sus plantillas. Es que obliga a escuchar antes de opinar, a dibujar antes de discutir y a probar antes de invertir. Y que pone en la misma mesa a quien dirige, a quien atiende al cliente y a quien diseña, con el mismo derecho a aportar.

Así es como trabajamos en el estudio, y lo contamos con más detalle en nuestro método. Si estás ante un proyecto de marca o de web y quieres empezarlo con una sesión de trabajo que termine en decisiones claras, escríbenos y la preparamos juntos.

Juan Navarro

Juan Navarro

Fundador y director creativo de SIMA, en Estepona. Más de 25 años dando forma a marcas, webs y espacios.

—FAQ

Preguntas
al margen.

Las dudas que suelen aparecer después de leer esta guía.

Hacer una pregunta

Es una forma de resolver problemas que parte de entender a las personas implicadas, define bien el problema antes de buscar soluciones, genera muchas ideas y las pone a prueba con prototipos baratos antes de invertir en desarrollarlas. Lo popularizaron IDEO y la d.school de Stanford, y hoy se aplica en producto, servicios, marca y organizaciones.

El modelo más conocido, el de la d.school de Stanford, tiene cinco: empatizar, definir, idear, prototipar y testear. El doble diamante del Design Council británico las agrupa en cuatro: descubrir, definir, desarrollar y entregar. En la práctica no son pasos lineales, sino un ciclo en el que se vuelve atrás cada vez que se aprende algo nuevo.

El design thinking es una mentalidad y un conjunto de fases. El design sprint, creado por Jake Knapp en Google Ventures, es un formato concreto de cinco días que recorre esas fases de forma muy estructurada para responder a una pregunta de negocio con un prototipo probado con usuarios reales al final de la semana.

Sí, y a menudo funciona mejor que en una gran empresa, porque las personas que deciden están en la sala y los cambios se aplican rápido. Basta con adaptar el formato: un taller de un día bien preparado, dos o tres entrevistas previas con clientes y un compromiso claro de ejecutar lo que se decida.

Un grupo de cinco a ocho personas con perspectivas distintas: quien decide, quien está en contacto con los clientes, quien conoce las limitaciones técnicas u operativas y alguien con mirada de diseño que facilite. Es muy valioso que haya al menos una persona que atienda a clientes cada día, porque aporta la realidad que a veces se pierde en dirección.

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